No venimos a reemplazar la experiencia de nadie. Venimos a sumarle herramientas. Productores, encargados de planta, investigadores — todos saben hacer su trabajo. Nosotros hacemos que la tecnología les haga el trabajo más fácil.
La tecnología no debería ser una barrera. Debería estar al servicio de quien la usa, en su idioma, adaptada a su realidad. No al revés.
Un productor con 30 años de experiencia sabe más de su campo que cualquier sensor. Pero un sensor puede estar midiendo las 24 horas sin cansarse, sin olvidarse, sin tener que ir hasta allá. Le sumamos datos a su experiencia — no se la cuestionamos.
Nuestros clientes no hablan de protocolos MQTT ni de arquitecturas cloud. Hablan de humedad, de riego, de temperaturas, de producción. Nosotros también. Si la solución no se entiende, no sirve.
No hacemos tecnología porque sí. Cada proyecto empieza con un problema concreto: alguien que pierde producción, que no llega a todos sus campos, que depende de rondas manuales. Si no hay problema, no hay proyecto.
NexLab nació en pandemia. Veníamos de años de soporte técnico en la industria automotriz — escáneres de diagnóstico, osciloscopios, equipos de carga de aire acondicionado. Todo lo que un mecánico necesita para trabajar bien. Siempre nos movimos en productos con alto contenido técnico, donde el know-how importa más que el precio.
Visitando invernáculos nos encontramos con operarios fumigando con mochilas, expuestos a agroquímicos, en condiciones que no deberían existir. Ahí arrancó Buey: un robot agrícola capaz de fumigar a control remoto. Trabajamos un año con fondos propios hasta que el capital se acabó.
Para seguir operando, tomamos encargos de UTEC y LATU: reactores biológicos de laboratorio, sistemas de automatización industrial. El más grande fue un reactor de escala industrial para la Base Artigas en la Antártida — tratamiento de aguas residuales a 3.000 km de distancia, operando de forma autónoma durante el invierno antártico. Esos proyectos nos enseñaron a trabajar en condiciones extremas, con restricciones reales y sin margen para que algo falle.
Participamos del desafío AgriTech y ganamos fondos que nos abrieron la puerta al mundo IoT: sensores de pH, temperatura, humedad, conductividad eléctrica. Aprendimos a ensamblar dispositivos, a trabajar con protocolos de comunicación industrial y a construir dashboards que cualquier persona pudiera entender desde el celular. Ahí nació NexLab Control.
ANII aprobó el proyecto Buey con crédito fiscal. 24 meses para llevar el prototipo a navegación autónoma con GPS RTK, LiDAR y visión artificial. El equipo crece, el robot vuelve al campo.
Trabajamos con INIA, UTEC, LATU y empresas del agro y la industria uruguaya. Nuestro catálogo va desde sensores plug & play hasta robots a medida. Pero lo que realmente hacemos es lo mismo que desde el día uno: acercar tecnología a personas que no deberían necesitar un título de ingeniero para usarla.
Nos planteas tu problema, en tus palabras.
Diagramamos el hardware y el software que mejor se ajustan a tu caso.
Construimos lo necesario para resolverlo.
Nos aseguramos de que funcione como lo esperas.
Aunque parezca loca — ya hicimos realidad varias así. Escribinos y arrancamos por escuchar.